
Las Doce Tradiciones (Forma
Extendida)

Nuestra experiencia en A.A. nos ha enseñado que:
1. Cada miembro de Alcohólicos Anónimos no es sino una pequeña parte de
una gran totalidad. Es necesario que A.A. siga viviendo o, de lo contrario, la
mayoría de nosotros seguramente morirá. Por eso, nuestro bienestar común tiene
prioridad. No obstante, el bienestar individual le sigue muy de cerca.
2. Para el propósito de nuestro grupo, solo existe una autoridad
fundamental - un Dios amoroso tal como se exprese en la conciencia de nuestro
grupo.
3. Nuestra Comunidad debe incluir a todos los que sufren del alcoholismo.
Por eso, no podemos rechazar a nadie que quiera recuperarse. Ni debe el ser
miembro de A.A. depender del dinero o de la conformidad. Cuandoquiera que dos o
tres alcohólicos se reúnan en interés de la sobriedad, podrán llamarse un grupo
de A.A., con tal que, como grupo, no tengan otra afiliación.
4. Con respecto a sus propios asuntos, todo grupo de A.A. debe ser
responsable únicamente ante la autoridad de su propia conciencia. Sin embargo,
cuando sus planes afecten al bienestar de los grupos vecinos, se debe consultar
con los mismos. Ningún grupo, comité regional o individuo debe tomar ninguna
acción que pueda afectar de manera significativa a la Comunidad en su totalidad,
sin haberlo discutido con los custodios de la Junta de Servicios Generales. En
cuanto a estos asuntos, nuestro bienestar común es de máxima importancia.
5. Cada grupo de Alcohólicos Anónimos debe ser una entidad espiritual con un
solo objetivo primordial - el de llevar el mensaje al alcohólico que aún sufre.
6. Los problemas de dinero, propiedad y autoridad nos pueden fácilmente
desviar de nuestro principal objetivo espiritual. Por lo tanto, somos de la
opinión de que cualquier propiedad considerable de bienes de uso legítimo para
A.A. debe incorporarse y dirigirse por separado, para así diferenciar lo
material de lo espiritual. Un grupo de A.A., como tal, nunca debe montar un
negocio. Las entidades de ayuda suplementaria, tales como los clubs y
hospitales, que suponen mucha propiedad o administración, deben constituirse en
sociedad separadamente, de manera que, si es necesario, los grupos las pueden
desechar con completa libertad. Por consiguiente, tales instalaciones no deben
utilizar el nombre de A.A. La responsabilidad de dirigir estas entidades debe
recaer únicamente sobre quienes las sostienen económicamente. En cuanto a los
clubs, normalmente se prefieren directores que sean miembros de A.A. Pero los
hospitales, así como los centros de recuperación, deben operar totalmente al
margen de A.A. - y bajo supervisión médica. Aunque un grupo de A.A. puede
cooperar con cualquiera, tal cooperación nunca debe llegar a convertirse en
afiliación o respaldo, ya sea real o implícito. Un grupo de A.A. no puede
vincularse con nadie.
7. Los grupos de A.A. deben mantenerse completamente con las
contribuciones voluntarias de sus miembros. Nos parece conveniente que cada
grupo alcance este ideal lo antes posible; creemos que cualquier solicitud
pública de fondos que emplee el nombre de A.A. es muy peligrosa ya sea hecha por
los grupos, los clubs, los hospitales u otras agencias ajenas; que el aceptar
grandes donaciones de cualquier gente, o contribuciones que supongan cualquier
obligación, no es prudente. Además, nos causa mucha preocupación aquellas
tesorerías de A.A. que siguen acumulando dinero, además de una reserva prudente,
sin tener para ello un determinado propósito A.A. A menudo, la experiencia nos
ha advertido que nada hay que tenga más poder para destruir nuestra herencia
espiritual que las disputas vanas sobre la propiedad, el dinero, y la autoridad.
8. Alcohólicos Anónimos debe siempre mantenerse no profesional. Definimos
el profesionalismo como la ocupación de aconsejar a los alcohólicos a cambio de
una remuneración económica. No obstante, podemos emplear a los alcohólicos para
realizar aquellos trabajos para cuyo desempeño tendríamos, de otra manera, que
contratar a gente no alcohólica. Estos servicios especiales pueden ser bien
recompensados. Pero nunca se debe pagar por nuestro acostumbrado trabajo de Paso
Doce.
9. Cada grupo de A.A. debe tener el mínimo posible de organización. La
dirección rotativa es normalmente lo mejor. El grupo pequeño puede elegir a su
secretario; el grupo grande, a su comité rotativo; y los grupos de una extensa
área metropolitana, a su comité central, que a menudo emplea un secretario
asalariado de plena dedicación. Los custodios de la Junta de Servicios Generales
constituyen efectivamente nuestro comité de servicios generales. Son los
guardianes de nuestra Tradición de A.A. y los depositarios de las contribuciones
voluntarias de A.A., por medio de las cuales mantienen nuestra Oficina de
Servicios Generales de A.A. en Nueva York. Están autorizados por los grupos a
hacerse cargo de nuestras relaciones públicas a nivel global y aseguran la
integridad de nuestra principal publicación, El A.A. Grapevine. Todos estos
representantes debe guiarse por el espíritu de servicio, porque los verdaderos
líderes en A.A. son solamente los fieles y experimentados servidores de la
Comunidad entera. Sus títulos no les confieren ninguna autoridad real. El
respeto universal es la clave de su utilidad.
10. Ningún miembro o grupo de A.A. debe nunca, de una manera que pueda
comprometer a A.A., manifestar ninguna opinión sobre cuestiones polémicas ajenas
- especialmente aquellas que tienen que ver con la política, la reforma
alcohólica, o la religión. Los grupos de Alcohólicos Anónimos no se oponen a
nadie. Con respecto a estos asuntos, no pueden expresar opinión alguna.
11. Nuestras relaciones con el público en general deben caracterizarse
por el anonimato personal. Opinamos que A.A. debe evitar la propaganda
sensacionalista. No se deben publicar, firmar o difundir nuestros nombres o
fotografías, identificándonos como miembros de A.A. Nuestras relaciones públicas
deben guiarse por el principio de atracción y no por la promoción. No tenemos
necesidad de alabarnos a nosotros mismos. Nos parece mejor dejar que nuestros
amigos nos recomienden.
12. Finalmente, nosotros los Alcohólicos Anónimos creemos que el
principio de anonimato tiene una inmensa significación espiritual. Nos recuerda
que debemos anteponer los principios a las personalidades; que debemos practicar
una auténtica humildad. Todo esto a fin de que las bendiciones que conocemos
nunca nos estropeen; que vivamos siempre en contemplación agradecida de El que
preside sobre todos nosotros.
